
Ser libre significa respirar en paz en el presente, no estar condenado a un pasado, mirar hacia el futuro sin temor a repetir los mismos errores. Aceptarse a uno mismo y a los demás sin prejuicios. Ser…simplemente ser, con la esperanza de mejorar cada día y crecer.
Ser libre es sentir y oler el viento, la lluvia, el amor, y el llanto de una pérdida de algo que nunca se volverá a dar de la misma manera. Recuerdo una vez, sumergirme en el agua de la playa mientras llovia, como un ritual que con cada gota limpiaba mi ser. Ese momento me enseñó que la libertad también radica en aceptar las emociones, tanto las alegres como las dolorosas.
Ser libre es creer que hay más de lo que uno ha vivido y experimentado. Hay miles de perspectivas guiándonos. Cada persona que encontramos tiene una historia que puede enriquecer nuestra visión del mundo. Cómo podemos abrirnos a esas perspectivas?
Ser libre es la dicotomía entre tener límites y no tener ninguno. Vivir en un balance superior permite volar y, al mismo tiempo mantener los pies en la tierra. Reflexiona sobre tus propios limites: son barreras o puentes hacia nuevas experencias?
Te invito a pensar en un momento en que te sentiste verdaderamente libre. Qué lo hizo posible? Qué aprendiste de esa experencia?